En la ciudad de Córdoba la cantidad de pasajeros del transporte urbano va creciendo día a día. Según datos que la misma municipalidad entregó meses atrás, se cortaban unos 16 millones de boletos por mes, que multiplicándolo por $1.50(costo del cospel) nos da $240 millones al año; cifra nada despreciable si además tenemos en cuenta los subsidios millonarios que entrega Nación.
Por otro lado, a una familia con 3 hijos que van a la escuela, para trasladarse tiene un costo (tomando solo un colectivo) de $300 al mes, o sea $3600 al año; tres sueldos medios ($1200) por un servicio más que deficiente.
Además, debemos tener en cuenta que el pago del transporte urbano se hace por adelantado; o sea, realizamos un pago por adelantado, por un servicio en el mejor de los casos deficiente y en el peor, directamente, no se brinda por que “el bondi no pasa”. La masificación de la tarjeta aumentó notablemente el rendimiento de la cobranza y por lo tanto disminuyó costos, pero esto no se vio reflejado en un sistema digno de transporte y sí en el beneficio de los empresarios, quienes mientras más plata ven, más plata quieren.
El transporte urbano es esencial para los sectores más vulnerables de la sociedad (trabajadores, desocupados, estudiantes, etc.) ya que permite trasladarse desde la periferia de la ciudad, a las zonas de mayor concentración comercial y administrativas para desarrollar cualquier actividad, sobre todo trabajar.
Las promesas sobre nuevas unidades se repiten gobierno tras gobierno; por ejemplo, Juez prometió 350 unidades que jamás llegaron y la plata quedó en el camino. Giacomino prometió una gran mejora en el sistema después del cospelazo (que fue aprobado en medio de una gran represión) y hasta ahora no hay noticias de esos cambios.
Mientras los distintos niveles gubernamentales hacen promesas astronómicas (Tren Bala, subterráneos, ferro urbanos) los vecinos sólo pedimos un sistema digno de transporte.
El transporte no puede estar en manos privadas ya que es una herramienta estratégica para la ciudad, la cual sin transporte se paraliza o su desarrollo territorial se condiciona. Está claro que los corredores más rentables no los tiene el estado, y que estos son planteados con un criterio empresarial y no con un criterio de desarrollo, sumado a que no existe ningún control por parte del estado, el resultado esta a la vista: un sistema de transporte desastroso.
No solo esto es lo preocupante, sino lo que se viene; conjuntamente con el aumento del boleto, se aprobó una ordenanza que permite al Concejo Deliberante revisar las tarifas de transporte cada 4 meses (el último aumento fue en Mayo) y sabemos que la intención de los empresarios y la municipalidad era, en aquel momento, llevar el boleto a $1,60.
Hay algo acá que no esta funcionando como debería. El sistema de transporte debería ser estatal, pero sabemos que sólo con esto no alcanza. No con estos gobiernos que ven en cada servicio que se presta desde el estado un negocio. Es necesario un control efectivo por parte de los vecinos y usuarios.
Etiquetas: córdoba, publico, transporte


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