En el siglo pasado el golpe al ideal socialista había sido contundente y la defensa del socialismo quedó reducida a sectores políticamente marginales o minoritarios.
Su posibilidad fue drásticamente negada por los efectos circunstanciales de la caída de la Unión Soviética y del llamado campo socialista y por el predominio temporal en la conciencia colectiva de la idea de la imposibilidad de nuevas alternativas al capitalismo realmente existente.
La crisis mundial del capitalismo es una gran oportunidad para recomponer, hacer crecer la voluntad del tránsito revolucionario al socialismo y las fuerzas capaces de impulsarlo, a pesar del enorme retraso en esta necesaria creación heróica.
Reconstruir ese pensamiento socialista partiendo de una crítica al capitalismo pero también al socialismo que se derrumbo pero que tanto nos enseño, es una tarea que debemos realizar y fundamentalmente difundir.
La crisis capitalista no traerá necesariamente como consecuencia el socialismo, esta crisis seguramente desatará grandes enfrentamientos de clase y conflictos sociales, y depende de nuestra capacidad política si esto desemboca en un sistema que nos contenga a todos o en formas ultra represivas para mantener el statu quo.

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