La actual descomposición mundial del capitalismo abre una fenomenal perspectiva para el pensamiento que, desde Carlos Marx, cuestiona la actual organización económica y social de la sociedad.
Durante el siglo XIX el surgimiento de la clase trabajadora y su expresión teórica, el marxismo, dio la posibilidad de comprender los mecanismos de funcionamiento y desarrollo de este sistema que venía universalmente a sustituir a diversas formas de organización y economía diseñadas en distintas partes del mundo. El nuevo sistema tenía una profunda vocación reproductora a escala mundial.
En ese mismo siglo fundacional, el cuestionamiento de los trabajadores se expresó en enfrentamiento y disputa de poder político, y en la Francia de 1870 la Comuna fue durante dos meses el intento de construir una sociedad sobre bases económicas y sociales igualitarias y no en el robo llamado capital.
A fines del siglo XIX y principios del XX las relaciones coloniales de saqueo y genocidio a que los países centrales sometieron a sus periferias se convirtieron en relaciones imperialistas de tipo neo-colonial pero igualmente succionadoras y saqueadoras. La revolución soviética en Rusia y la revolución mexicana en América Latina es la continuidad igualitaria de la Comuna de los trabajadores parisinos y el sentimiento antiimperialista profundo de los pueblos sometidos. Estos contextos son copulares de nuestra Reforma Universitaria de Córdoba y su Manifiesto a los pueblos de Sud América.

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